¿Qué pensabas cuando eras adolescente? o ¿cuándo estudiabas una carrera?
¿Cuales eran tus sueños?, ¿qué pensamientos te hacían vibrar?
Son estos mismos pensamientos, lo que hacen que cada día acudas a tu trabajo, mantengas tus hábitos diarios con satisfacción, o tal vez tu propósito ha cambiado, ajustándose a tus necesidades.
¿Estás satisfech@ con tu vida? ¿qué te gustaría cambiar? ¿sabes cuál es el propósito de tu vida?
En el momento que perdemos nuestro propósito, perdemos el sentido de la vida; nuestro propósito es nuestro motor, es el que nos lleva hacia adelante, sin el caminamos sin rumbo, arrastrados por la corriente, dejamos de ser espontáneos, para balancearnos sin más meta que el día a día.
Te invito a que te tomes unos minutos para reflexionar sobre que cosas te motivan a levantarte cada día y ¿para qué?
Inicio